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Última
modificación el
7 de agosto de 2026
Te has esforzado mucho para convertirte en médico y te dedicas a brindar servicios de calidad a tus pacientes. Sin embargo, un paciente podría demandarte por negligencia médica debido a un malentendido. En tal caso, tendrás que emplear estrategias de defensa para proteger tu reputación y, posiblemente, tu carrera.
La documentación es fundamental para defenderte. Estos son los tres documentos que necesitas:
Expedientes médicos
Debes tener todos los registros desde que comenzaste a atender al paciente, especialmente los relacionados con el caso. Por ejemplo, si un paciente te acusa de un diagnóstico erróneo, presenta todas las pruebas que realizaste para llegar a tu conclusión.
Si te acusan de un error quirúrgico —quizás porque el paciente haya sufrido un efecto secundario—, presenta los registros que indiquen que, durante el proceso de obtención del consentimiento, discutiste con el paciente los posibles riesgos del procedimiento, incluido ese efecto secundario en particular.
Notas
Los médicos que hablan de ciertos temas con sus pacientes pero no los anotan pueden meterse en serios problemas si alguna vez se enfrentan a una demanda por negligencia médica. Debes tener notas sobre cualquier tema que hayas discutido con tu paciente y que tal vez no figure en el expediente médico.
Llamadas telefónicas
Se debe documentar cualquier contacto con un paciente. Si hablaste con tu paciente por teléfono, debes presentar las notas sobre lo que discutieron. Por ejemplo, si el paciente se quejó de dolor y tú lo indicaste en tus notas, junto con la solución que le ofreciste, preséntalas como evidencia.
Sin embargo, tal vez no sea buena idea revisar tus expedientes médicos, tus historias clínicas y tus notas antes de tiempo. La otra parte podría cuestionar tu prisa.
Cualquier médico, incluso los más experimentados, puede ser acusado de negligencia médica. Si esto ocurre, debes conocer las defensas que puedan aplicarse a tu caso.