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Última
modificación el
8 de noviembre de 2024
Circular a una velocidad promedio en una autopista es, sin duda, lo suficientemente rápido como para causar lesiones en caso de colisión. De hecho, la velocidad está directamente relacionada con la gravedad de lesiones en un accidente.
Más específicamente, puedes analizar el impacto de la velocidad en lesiones a peatones. Este es un tema que se ha estudiado a fondo, por lo que los datos confirman que, cuanto más rápido circulan los vehículos, mayor es la probabilidad de que un peatón resulte gravemente herido o muera al ser atropellado.
A solo 16 mph, un peatón tiene un 10% de sufrir una lesión grave. Por ejemplo, podría golpearse la cabeza contra el parabrisas o ser atropellado por el vehículo. Aunque la mayoría de las personas saldrían ilesas o con lesiones leves, sigue existiendo el riesgo de que un peatón sufra lesiones graves.
A mayor velocidad, el riesgo de sufrir una lesión grave aumenta exponencialmente. A 23 mph, por ejemplo, tendrías una probabilidad de 25% de sufrir una lesión grave. A 46 mph, el riesgo de sufrir una lesión grave se eleva a 90%.
La razón por la que esto es importante es la seguridad de los peatones. Como peatón, puedes tomar decisiones para reducir el riesgo de estar cerca del tráfico que circula a alta velocidad y para tener mucho más cuidado cuando tengas que estar cerca de vehículos que circulan a alta velocidad.
¿Cómo puedes estar más seguro como peatón que necesita caminar al trabajo, a la escuela o a cualquier otro lugar?
Cuando tengas que caminar, asegúrate de planear tu ruta con anticipación. Este es uno de los mejores consejos que puedes seguir.
¿Por qué es importante? Piénsalo así: si puedes elegir entre un recorrido por una vía con límite de velocidad de 30 mph o uno por una vía con límite de 45 mph, estarás mucho más seguro en caso de accidente si te golpean a 30 mph. Por lo tanto, aunque el trayecto sea un poco más largo, es físicamente más seguro viajar por las carreteras con límite de velocidad más bajo.
Planear tu ruta también te permite elegir un recorrido que sea más seguro para los peatones. Por ejemplo, una ruta con aceras será más segura que una en la que tengas que caminar por el arcén de la carretera, especialmente si el arcén es particularmente estrecho.
Por supuesto, la seguridad es una responsabilidad compartida. Los conductores deben circular a una velocidad igual o inferior al límite establecido. Deben estar atentos a los peatones y darles espacio para evitar una colisión.