|
|
Última
modificación el
8 de noviembre de 2024
Los propietarios de empresas constructoras deben estar atentos a los errores, ya que los defectos de construcción son problemas reales que pueden afectar tanto a los proyectos comerciales como a los residenciales. Los errores cometidos en la obra pueden reducir el valor de una propiedad.
Dicho esto, hay ciertos tipos de clientes a quienes es imposible complacer. Esto podría significar que también son más propensos a alegar que hay un defecto o un problema con el resultado final, incluso cuando sabes que tu equipo hizo un trabajo excelente. También pueden mostrarse poco razonables ante problemas menores y recurrir a acciones legales antes incluso de intentar resolver el problema directamente.
Saber qué señales de alerta debes buscar puede ayudarte a determinar si es probable que surja una disputa de este tipo.
Tipos de clientes difíciles
Aunque cada cliente es único, hay ciertas personas que tener discusiones con más frecuencia, y algunos ejemplos son:
- Alguien que siempre cree que le están cobrando de más, sin importar cuáles sean las tarifas estándar del sector.
- Alguien que cree saber más que los contratistas y subcontratistas que están trabajando en la obra.
- Alguien que ha tenido una experiencia negativa en el pasado y que, por lo tanto, tiene miedo de que vuelva a suceder.
- Alguien que quiere evitar tramitar permisos y se muestra dispuesto a realizar otras acciones ilegales, a menudo con el fin de ahorrar dinero.
- Alguien que es muy indeciso y no tiene claro lo que quiere. Su visión del proyecto puede cambiar constantemente, lo que hace imposible cumplir con sus expectativas.
Como dueño de una empresa, no es que no puedas trabajar con estas personas, pero debes tener en cuenta que, si lo haces, es más probable que surja un conflicto. Si esto llegara a ocurrir, también debes saber que qué medidas legales tomar. Un abogado con experiencia puede defender tus intereses cuando surja un problema.